lunes, 22 de mayo de 2017

La violencia de género en los grandes museos

Raptos, violaciones, humillaciones y toda clase de vejaciones hacia las mujeres están ampliamente representadas en cuadros, dibujos y esculturas

 

 

'Susana y los Viejos', de Artemisia Gentileschi.
 
Visitar los grandes museos europeos, aquellos que recogen las obras que la historia del arte ha calificado como maestras, no es siempre una experiencia gratificante, independientemente de la perfección técnica, el tratamiento del color, el equilibrio en la composición, el ritmo, la luz, la atmósfera… A veces el tema, especialmente el de las escenas bíblicas o mitológicas, puede dejar sin aliento; raptos, violaciones, humillaciones y toda clase de vejaciones hacia las mujeres están ampliamente representadas en cuadros, dibujos y esculturas, y obedecen a una ideología visual en la que la situación social de la mujer queda explícitamente agraviada.
La obra de Pedro Pablo Rubens, Rapto de las hijas de Leucipo, que podemos contemplar en la Pinacoteca Antigua de Múnich, nos sitúa ante una de las escenas más violentas de todo el período barroco. En ella se desarrolla una brutal agresión. El secuestro de dos bellas jóvenes de la época, que desnudas, son atrapadas entre unos caballos encabritados por unos seres descomunales, con la evidente idea —así su título lo indica— de ser arrancadas de su entorno natural y forzadas hacia una vida desconocida. La mitología nos cuenta que ese rapto forma parte de una historia romántica, ya que incluye un pequeño cupido, pero a nadie se le escapa la desesperada resistencia de las dos mujeres y la ferocidad que desprende toda la composición .

martes, 16 de mayo de 2017

LOS HOMBRES TAMBIEN DEBEN SER FEMINISTAS

Si deseamos alcanzar la igualdad, es necesario que los hombres también tengan un espacio dentro del feminismo.

 

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El itinerario de un hombre hacia el feminismo
A continuación, la pregunta es insalvable: ¿qué itinerario deben asumir los hombres en el feminismo? Esbozo cuatro proyectos a corto plazo:
1.- Instaurar las ideas y prácticas feministas entre otros hombres. Y por ende, señalar aquellas actitudes machistas que contemplen en sus grupos. No tiene sentido reconocerse como hombre feminista si consientes comentarios despectivos sobre las mujeres y las personas LGTBIQ entre tus amigos. El feminismo no se reduce a aprender un discurso sino que se define como un movimiento social capaz de generar un cambio en nuestro entorno.
2.- Analizar y cuestionar la masculinidad dominante o hegemónica. Se trata de un ejercicio de observación y autoconocimiento que tiene como objetivo generar conciencia sobre el privilegio y la necesidad de interiorizar otro modelo de masculinidad: igualitario, corresponsable, cooperativo, empático y no violento. Esto constituye un proceso lento y no exento de tensiones: renunciar a la masculinidad patriarcal supone perder privilegios.
3.- Valorar a las mujeres y lo femenino. No queremos vuestro paternalismo. No deseamos compasión. Simplemente, reivindicamos que reconozcáis nuestra historia, esa que ha quedado invisibilizada bajo la idea de que el mundo es supuestamente un campo de nabos.
4.- Aprender a amar sin relaciones de poder. Suena cursi, pero es todo un reto en las relaciones sexo-afectivas. Es importante que aprendas a amar desde la horizontalidad y el cuidado. Las mujeres no somos un suvenir: tenemos entidad propia y deseamos parejas que sepan comunicarse, que no sean una ameba emocional.
Llegados a este punto, seguro que muchos de vosotros se está planteando, ¿y qué pasa con eso del aliado feminista? Crear una expresión para seguir apelando a un hombre que se acerca a las ideas y prácticas feministas, con sus aciertos y errores, es francamente insustancial y contraproducente.
Puede quedar muy guay en la bio de Twitter, pero a menudo actúa como comodín. Por ejemplo: "yo soy aliado feminista y ya no tengo que hacer nada”. Además, ese calificativo aleja a los propios hombres del feminismo, pues enfatiza el mensaje de que ellos son un “añadido”, meros figurantes y no agentes sociales capaces de participar en la lucha feminista desde la cooperación, la empatía y el respeto.
Además, no tiene mucho sentido si consideramos que nadie, absolutamente nadie, posee cualidades, ideas y prácticas de feminista ejemplar. Tampoco las propias mujeres y activistas. ¿O acaso son perfectas? No. No. No.
Somos humanas. Así que, si me admites un consejo, desconfía de aquellas personas que creen saberlo todo sobre el feminismo, que te dicen cuánto feminista eres o que te rechazan o demonizan cuando metes la pata o tienes una opinión diferente a la mayoría (que no tiene por qué ser machista).
No caigas en discursos dogmáticos y no dudes en crear alianzas con otras luchas sociales. Y por favor, sospecha de aquellos que van de “aliados feministas” y no saben ni limpiar bien un váter.
Ser feminista, insisto, es un proceso. Requiere responsabilidad y persistencia. No busques la medalla y menos en aquellas situaciones donde sabes que serás aplaudido. Recuerda, no eres un héroe. Te equivocarás. Aprenderás. Crecerás.
Y por supuesto, entenderás que ser feminista es estar alerta, en constante revisión mientras generas cambios en lo personal y en lo político. Justamente es esto lo que hace que luchar por la igualdad entre los géneros/sexos merezca la alegría y no la pena.
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miércoles, 10 de mayo de 2017

“Queremos que las niñas sepan que pueden convertirse en cualquier cosa que deseen”,

No más princesas: las niñas rebeldes se van a la cama con historias de mujeres célebres.

 En estos cuentos para dormir no hay princesas que esperan a su príncipe azul. Las protagonistas son cien mujeres de todas las épocas, fuertes y extraordinarias, cuyos logros transformaron sus campos profesionales. En Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes (Planeta, 2017) se narran las historias de artistas como Frida Kahlo, de abogadas como Michelle Obama, de científicas como Margaret Hamilton y de cantantes como Nina Simone.

 



martes, 2 de mayo de 2017

NUEVA MINISERIE QUE HAY QUE VER

"Big Little Lies": Mujeres contra el machismo

 

La producción de HBO protagonizada por Nicole Kidman, Reese Witherspoon y Shailene Woodley es una serie de féminas que refleja la violencia de género y la maternidad con sagacidad y debería ser de visión obligada para ambos sexos

La versión de la canción de Michael Kiwanuka ‘Cold Little Heart’, que suena en los títulos de crédito de ‘Big Little Lies’, predispone el ánimo de esta miniserie creada por David E. Kelley (creador entre otras de ‘Ally McBeal’) a partir del libro homónimo de Liane Moriarty. Un ánimo que el director de ‘Big Little Lies’, Jean-Marc Vallée (‘Dallas Buyers Club’) absorbe para desplegar un tono y ritmo preciso, musical, lleno de reflejos y contrastes entre fondo y forma, lo que hace que esta historia crezca y se bifurque a pesar de determinadas flaquezas. Porque si el sol de Monterrey –ese aparentemente idílico y perfecto pueblo de Los Ángeles donde trascurre la acción–con sus casas que miran al océano azul turquesa y sus impecables jardines y estupenda escuela son retratados con luminosidad, lo que esconde –como en la teoría del iceberg de Ernest Hemingway– es frío, sórdido, cruel, inadmisible.
Si el canon televisivo –‘Mad Men’, ‘The Sopranos’, ‘The Wire, por citar tres consensuadas– suele estar protagonizado por hombres cuarentones en crisis y en general suelen predominar los protagonistas masculinos fuertes, amorales, pero empáticos, la tendencia parece revertir poco a poco y, cada vez, hay más series protagonizadas por mujeres. Mujeres que toman las riendas de sus vidas y se enfrentan a una sociedad machista que abusa de ellas. Y menos mal que esto está sucediendo.

martes, 25 de abril de 2017

miércoles, 19 de abril de 2017

martes, 18 de abril de 2017

DESMONTANDO EL AMOR ROMÁNTICO

Taller en nuestro instituto

Del 27 de marzo al 5 de abril se ha llevado a cabo en nuestro centro el taller " Desmontando el amor romántico " a cargo de Elisa Mandillo Cabañó del área de educación de la ONG Mujeres en Zona de Conflicto ( MZC).  Ha sido más de una semana de acción a distintos niveles:
Tanto los talleres , por cursos , como la performance , para todo el centro , han resultado de muchísimo interés para  el alumando y profesorado implicado.
Desde aquí queremos dar las gracias a Elisa y esperamos poder contar con ella para cursos posteriores.
Y también extendemos el  agradecimiento a Sandra , nuestra educadora social, por su implicación en todas las actividades , así como por su generosidad.